26 marzo 2019

El homenaje a Japón de Marc Bernabé


Marc Bernabé (Japón, 2001) es un apasionado de la cultura nipona y afirma que tiene el mejor trabajo del mundo: ser traductor de manga. Lleva más de veinte años relacionado de forma profesional y personal con Japón y ha publicado recientemente su último libro: Japón, manga, traducción y vivencias de un apasionado del país del sol naciente, que es, en cierta forma, un homenaje a todo lo que le ha aportado ese país. 

P. El título de tu nuevo libro da una idea de tu experiencia… ¿nos cuentas un poco más?

R. Llevo más de veinte años relacionado de una forma u otra con Japón y creo que, en mi etapa como adulto, Japón me ha dado todo lo que tengo: el mejor trabajo del mundo, que es traducir manga, y muchos conocimientos adquiridos a lo largo de todos estos años que me encanta divulgar. 

En parte, he escrito este libro para pagar esta deuda que considero que he adquirido con un país que me ha cuidado tanto. Contiene una recopilación de experiencias relacionadas con la cultura contemporánea popular, que es el campo en el que mejor me muevo, hablo de la cultura del cómic japonés (el manga), de lo que es la traducción, de cómo viajar por Japón y otros muchos temas, planteados con una base autobiográfica por petición de la editorial, que consideró que podía aportar un punto de vista único al país a raíz de mi propia vivencia. 

P. Hace casi veinte años publicaste el primer volumen de Japonés en viñetas para aprender el idioma a través del manga. Pensar en el aprendizaje del japonés sin profesores ni escuelas da un poco de vértigo…

R. Sí, efectivamente es así. El estudio autodidacta de cualquier temática, y evidentemente también de idiomas, siempre es extremadamente complicado. Creo que no todo el mundo está preparado para aprender de forma individual; se requiere muchísima disciplina, esfuerzo, tiempo y constancia. 

El método Japonés en viñetas está basado en la idea de que, aunque no tengamos un profesor (por cualquier motivo), podamos estudiar el idioma y conseguir una base bastante sólida, teniendo en cuenta la dificultad que conlleva el aprendizaje autodidacta. A lo largo de los años he reunido muchos testimonios de gente que lo ha conseguido. Por otra parte, se puede plantear como una puerta de entrada; es decir, tú abres el libro, empiezas a estudiar por tu cuenta y, si descubres que el idioma te atrae, puedes seguir solo o intentar buscar una academia o profesor que te acompañe en el proceso.

P. ¿Crees que el interés que hay en España por el manga y el anime es una moda pasajera o, por el contrario, el interés por Japón y su cultura crece y ha llegado para quedarse?

R. Ha pasado bastante tiempo desde aquella época en la que se solía decir que era una moda pasajera. Es verdad que la crisis general afectó al mercado del manga, pero desde hace dos o tres años estamos en máximos históricos y, de hecho, se habla de la “edad de oro” de las publicaciones manga en España. Los lectores saben cada vez más sobre las opciones de lectura, hay más títulos, más autores, saben lo que pueden encontrar y leen más; estamos en un momento de gran salud en el sector. 

Espero que esta buena época siga indefinidamente y sobre todo en estos momentos, cuando está a punto de llegar el gran cambio de lectura en papel a digital. En Occidente por ahora no se está produciendo con tanta fuerza, pero en Japón ya hay datos del 2017 que confirmaban, por primera vez en la historia, que los ingresos derivados de la explotación del manga en formato digital habían superado a los del formato físico. Así que en Occidente tarde o temprano llegaremos a esa evolución de una forma u otra.

P. ¿Qué nos enseña el idioma de la cultura de ese país?

R. Yo creo que todos los idiomas están profundamente entrelazados con la cultura del país o la región donde han surgido. Está el típico ejemplo de los esquimales, que tienen hasta veinte formas distintas de referirse a los diferentes tonos de color blanco y es así, obviamente, porque en las zonas donde habitan tienen que aprender a diferenciar las tonalidades. 

El japonés no es ninguna excepción. Aprenderlo hace que, obligatoriamente, también aprendas aspectos de su cultura que no se entenderían de otra forma. Cultura e idioma van de la mano y rápidamente nos encontramos con un mundo de terminología única. Por ejemplo, si hablamos de gastronomía aprendemos multitud de palabras que tienen difícil traducción o cuya traducción no hace justicia: sake, sushi, sashimi, etc.

P. ¿Qué curiosidades culturales debemos saber para viajar a Japón a estudiar o trabajar?

R. No hay nada imprescindible, creo yo; pero disfrutarás más de una estancia en Japón cuanto más conocimiento tengas sobre las cosas que están ocurriendo a tu alrededor. 

Por ejemplo, si vas a trabajar a ese país conviene informarse sobre cómo es su dinámica laboral. En este caso, en general les gusta mucho organizar reuniones para cualquier tema, aunque no tenga mucha trascendencia y aparentemente se pierda el tiempo. También tenemos la cultura del intercambio de tarjetas, que tiene su técnica. O, si te invitan a cenar, hay que saber cuál es el protocolo para servir una copa a la persona que tienes delante. Si hablamos en japonés tenemos que dominar los diferentes registros del idioma hablado. En una reunión de negocios hay que usar el japonés formal y con los amigos podemos hablar coloquialmente.

Si queremos viajar, el consejo sería saber qué tipos de alojamiento puedes elegir. Tienes hoteles al estilo occidental, pero también puedes ir a un ryokan (una posada) al estilo japonés. O, si queremos ir a los baños termales públicos, debemos saber que hay un protocolo antes de meterte en la bañera, etc. 

Resumiendo, son conocimientos que puedes ir adquiriendo in situ, pero si los puedes adquirir previamente seguramente te facilitarán la vida y disfrutarás mucho más de la experiencia. Y para averiguar estos y otros datos, el libro te puede ayudar.

P. ¿Qué destacarías de tu estancia como becario en Japón?

R. Fue un total de tres años en los alrededores de Osaka, muy intensos, trabajando mucho, aprendiendo mucho y también pasándolo muy bien; formándome no solo como un futuro miembro de la sociedad trabajadora, sino también como un divulgador en campos concretos de Japón. 

Para mí fue una experiencia vital única y estoy muy agradecido a la Fundación ”la Caixa” por haberme otorgado esta beca que me cambió literalmente la vida. Si ahora tengo el mejor trabajo del mundo (que es lo que digo siempre), es gracias a esa oportunidad y a las instituciones que me han ayudado. Me siento extremadamente afortunado teniendo mi trabajo de traductor y, además, dando charlas y conferencias, publicando libros y artículos en revistas, etc. 

En japonés existe el concepto de on, que es un favor, un gesto de buena voluntad que te han hecho. El concepto complementario es el ongaeshi, que significa devolver ese favor. Por lo tanto, mi misión autoimpuesta, que hago con muchísimo agrado, es llevar a cabo este ongaeshi hacia Japón realizando todas estas tareas de divulgación. 

P. Supongo que sabes que las becas de ”la Caixa” tienen un programa para becar a estudiantes que quieran realizar un posgrado en países de la zona de Asia-Pacífico entre los que se encuentra Japón. ¿Qué consejos prácticos darías a los becarios que se decidan por ir a estudiar un posgrado a este país?

R. Yo les diría que disfruten, que estudien, que trabajen muy fuerte, ya que ese es el objetivo de ir como becados a Japón. Tienen que realizar sus investigaciones, sus posgrados, pero que no se olviden nunca de disfrutar, de aprender del país y de hacer amigos.

Una cosa que siempre digo a los estudiantes internacionales y que he vivido en mis diferentes etapas es que los estudiantes extranjeros tienden a juntarse entre ellos y eso no es negativo per se, pero si lo que te interesa es aprender un poco de japonés, te conviene relacionarte directamente con el idioma. Si tu especialidad, como la mía, está asociada al japonés, tu nivel debe dar un salto importante. Y en el proceso de dar ese salto nos puede ayudar muchísimo tener amigos japoneses y relacionarnos de forma directa con la sociedad japonesa.

También hay otros estudiantes que llegan para cursar otras áreas, por ejemplo, física o cualquier otra; en este caso no se requiere tanto la lengua japonesa, pero aun así recomiendo hacer un esfuerzo por integrarse en la sociedad y hacer amigos locales. Es un país maravilloso que se puede disfrutar con poco nivel del idioma, pero que permite que ese disfrute se multiplique exponencialmente si tienes más conocimientos.