17 enero 2019

Efrén Navarro y Gonzalo Abellán reciben las becas Starting Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC)


Efrén Navarro (España, 2018) y Gonzalo Abellán (España, 2018) realizaron un Doctorado en Nanociencia y Nanotecnología molecular en la Universidad de València. Después de continuar su carrera en centros de prestigio de Estados Unidos y Alemania, respectivamente, ambos han vuelto a coincidir en el mismo centro de investigación: el Instituto de Ciencia Molecular de València, gracias a las becas de posdoctorado Junior Leader de ”la Caixa”.

Las coincidencias también se extienden a su campo de estudio, ya que los dos centran su investigación en los materiales bidimensionales, que se caracterizan por ser extremadamente delgados, con solo unos átomos de grosor. Sus proyectos acaban de ser reconocidos con las becas Starting Grant, del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Estas ayudas, dotadas con 1,5 millones de euros cada una y con una duración de 5 años, están destinadas a investigadores posdoctorales con una experiencia investigadora de entre 2 y 7 años.

¿Pueden los cristales desentrañar nuevos estados de la materia?

Esta es la cuestión que Efrén quiere resolver en su investigación. “La pregunta que me formulaba a diario era cómo podía tender puentes entre la física y la química. Desde la química se pueden generar materiales a la carta y al servicio de las altas exigencias de los estudios de la física cuántica experimental”, explica.

Su investigación se basa en el estudio físico de estructuras cristalinas artificiales de pocos átomos de espesor, en las que se combinan propiedades magnéticas y eléctricas.

“La integración de estas estructuras en dispositivos es una apuesta firme hacia una nueva generación de nanodispositivos electrónicos más fáciles de producir y energéticamente más eficientes”, resume.

 

¿Se pueden crear materiales nuevos con propiedades espectaculares?

Por su parte, Gonzalo centra su proyecto en el estudio de los elementos del grupo 15 de la tabla periódica: el fósforo, el arsénico, el antimonio y el bismuto. “El grafeno es el material bidimensional por antonomasia, le llaman el material del siglo xxi. Atrae muchísima atención, pero tiene limitaciones, su reactividad química es muy baja”, explica Gonzalo.

“Se ha descubierto que los elementos del grupo 15 de la tabla periódica cristalizan de forma similar al grafito, en láminas. Así que podemos aislar una única lámina de fósforo o antimonio. Cuando se aísla una sola lámina las propiedades físicas son diferentes. Una lámina aislada es transparente, por lo que puede utilizarse en dispositivos ópticos y, además, tiene una elevada superficie. Esto quiere decir que todo el material es superficie y todos los átomos están expuestos”, resume.

“En este caso su reactividad química es mayor. Esto significa que pueden reaccionar con un gran número de moléculas y, para un químico, es una maravilla porque para poder modificar las propiedades de un material necesitamos llevar a cabo reacciones químicas. Si el material fuese muy poco reactivo estaríamos limitados”, concluye. Gracias a estas nuevas propiedades se podrían aplicar mejoras en diversos ámbitos como el almacenamiento de energía, la biomedicina o la catálisis, que es el proceso por el cual se aumenta la velocidad de una reacción química.