01 febrero 2019

Arte para meditar


Ordenar la mente y meditar a través del arte. Este es el objetivo del proyecto del becario Ignacio Mateos, Master of Arts por el Sotheby’s Institute of Art de Nueva York. Su iniciativa The Artpath Method es el primer curso on-line centrado en la meditación a través de la contemplación de arte. 

¿Cómo surgió la idea de crear Artpath?

Desde niño soy un gran apasionado de las artes y, con el paso de los años, la práctica de la meditación ha ido formando parte de mi rutina diaria de manera natural. Un día, observando una pintura de Rothko me percaté de que me paraba más tiempo del “habitual” a contemplar determinadas obras y de que ese estado de concentración era muy similar al que alcanzaba a través de la meditación. Entendí que el arte no es solo una poderosa fuente de inspiración, sino que también tiene la capacidad de ordenar y dar paz a nuestras agitadas mentes. Desde entonces, me propuse crear una herramienta que permitiera experimentar, a través de la contemplación, las cualidades estéticas y meditativas del arte. 

¿Cómo funciona para el usuario?

The Artpath Method es nuestro primer curso on-line y ha sido diseñado para que cualquier usuario, con tan solo seguir las sencillas instrucciones de los vídeos que componen cada lección, aprenda las bases sobre las que meditar a través de la contemplación de arte. Nuestra principal consigna es “recuerda que cada vez que contemplas arte eres un principiante”. 

Esto es verdad no solo en lo referente a la práctica de la meditación, sino también a la apreciación de cualquier expresión artística. A pesar de que el consumo de arte ha estado históricamente envuelto de una atmósfera de pretensión y esnobismo, desde Artpath queremos demostrar que es posible el acceso a una experiencia estética inspiradora y saludable con tan solo prestar atención a la pantalla de nuestro ordenador, se tenga o no se tenga experiencia previa. 


¿Qué ofrece el arte como instrumento para enseñar a meditar?

La capacidad del arte para transportarnos a otros tiempos y lugares nos ofrece la oportunidad perfecta para pararnos a meditar. De hecho, toda expresión artística es, de alguna manera, consecuencia de la meditación del artista. Ciertas combinaciones de colores, texturas o pinceladas, acompañadas de ciertas reflexiones pueden aportar una experiencia realmente relajante, inspiradora y vigorizante. Y es que una obra correctamente contemplada puede llegar a convertirse en el mejor de los profesores. 


¿Qué obras consideras que funcionan mejor para este propósito? 

Normalmente, aquellas capaces de transportar al espectador de manera natural y casi imperceptible desde una referencia figurativa, como por ejemplo un estanque con los famosos nenúfares de Monet, hacia una atmósfera más abstracta, casi sagrada. Para este fin, funcionan muy bien los paisajes y las composiciones más abstractas o simétricas. De hecho, en el arte oriental encontramos ciertos arquetipos, como pueden ser los mandalas tibetanos, cuyos patrones concéntricos son utilizados como herramienta para la meditación.

¿Podrías mencionar algunas de las obras que más te han impactado?

Por ejemplo, para aprender a disfrutar del momento presente, nada mejor que observar un cuadro de Monet, interesado, como buen impresionista, en capturar a través del color diferentes momentos de luz de un mismo motivo, ya sea la catedral de Chartres o los antes mencionados nenúfares. La comparación de la solidez de la montaña con la postura y actitud requerida para meditar es un clásico en muchas escuelas de meditación; por eso decidí comenzar el curso recorriendo un grabado del monte Fuji de Hokusai. Al igual que muchos pintores impresionistas y expresionistas abstractos, creo que un correcto entendimiento de la estética japonesa es muy importante para responder a nuestras simples e imperfectas emociones humanas. 


Aquí puedes conocer el proyecto.